Japón es uno de los países más estimulantes del mundo para recorrer. También es, discretamente, uno de los mejores lugares para no hacer nada. La tradición de bienestar que corre por debajo de la cultura japonesa, en su arquitectura, en su comida, en su manera de tratar el tiempo y el espacio, no es un invento reciente de la industria del bienestar. Tiene varios siglos y sigue abierta a cualquiera que reduzca la marcha lo suficiente para encontrarla.

Este artículo es para viajeros que quieren que Japón les frene. Senderos de bosque, templos de montaña, el silencio de una comida shojin ryori al atardecer, un itinerario en el que casi no hay nada. Todo eso se puede organizar. Solo requiere un tipo de planificación distinto del circuito japonés habitual.


MA (間): EL USO DEL VACÍO

En la estética japonesa, el ma es el espacio negativo: la pausa entre dos notas, la pared vacía de una habitación, el silencio dentro de una conversación. No es ausencia sino estructura, el espacio que da forma a todo lo demás. La idea vale para la arquitectura, para el jardín, para el orden de una comida y para el modo en que la cultura japonesa siempre ha tratado el tiempo.

La tradición japonesa del bienestar se apoya en esa lógica. La cura viene de la quietud, no del estímulo: la fuente termal que le pide sentarse en silencio, el paseo por el bosque sin destino, el horario del templo que le despierta a las 5:30 no para lograr nada, sino para estar presente cuando empieza el día. Para quien llega de una vida llena de compromisos, esto suele ser lo más ajeno que ofrece Japón, y lo más valioso.

«La mayoría de los viajeros llenan Japón. Los que vuelven cambiados suelen ser los que dejaron hueco dentro.»


SHINRIN-YOKU: EL BAÑO DE BOSQUE

El shinrin-yoku, literalmente «baño de bosque», consiste en sumergirse despacio y con atención en un bosque, como quien sigue un tratamiento. La Agencia Forestal de Japón lo formalizó en 1982 y desde entonces ha sido objeto de una investigación médica considerable. Parte del mecanismo es fisiológico: los fitoncidas que liberan los árboles reducen el cortisol y la tensión arterial. El resto es atención, porque un bosque pide una presencia más lenta que casi cualquier otro entorno.

Japón tiene más de 60 senderos de shinrin-yoku certificados en todo el país. Los mejores no son los más espectaculares: una cubierta densa, un camino que no mete prisa y un guía que le frena más de lo que usted se frenaría solo.

Bosque antiguo
YAKUSHIMA: CEDROS PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD

Yakushima, una isla frente al extremo sur de Kyushu, alberga uno de los grandes entornos forestales de Japón. El bosque de cedros antiguos de la isla, donde vive el Jomon Sugi, un cedro con una edad estimada de más de 3.000 años, fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1993. Caminar por él no se parece a nada del circuito japonés habitual: la escala de los árboles, el grosor del musgo, el sonido del agua. Se llega en avión o en ferry y hacen falta al menos dos noches en la isla. STAYGO incorpora Yakushima a itinerarios de varios destinos para los clientes que quieren convertirla en el eje del viaje.

A un día desde Tokio
NIKKO, HAKONE, CHICHIBU

Para quien se aloja en Tokio hay tres bosques lo bastante cerca para un shinrin-yoku sin pernoctar. Las avenidas de cedros que llevan a los santuarios y templos de Nikko están en su mejor momento con la niebla de la mañana: llegue antes de que los grupos alcancen la zona del Tosho-gu. Los bosques de Hakone quedan a menos de 90 minutos del centro de Tokio y encajan de forma natural con una noche en ryokan con onsen. Chichibu está aún más cerca y recibe muchas menos visitas, con algunos de los paseos por bosque menos alterados de la región de Kanto. Hay guía certificado para los tres.


KOYA-SAN: LA MONTAÑA SAGRADA DEL BUDISMO SHINGON

El monte Koya (Koya-san, prefectura de Wakayama) es la sede del budismo Shingon, fundado por el monje Kukai (Kobo Daishi) en el año 816. Más de 100 templos ocupan la meseta y más de 50 ofrecen shukubo, alojamiento en templo para quien pasa la noche. Es un lugar religioso en funcionamiento, no un hotel temático, y al huésped se le invita a entrar en el ritmo de la vida monástica.

Una noche de shukubo tiene esta forma: usted llega antes del anochecer, se instala en una habitación de tatami y come shojin ryori en silencio o casi. Los gongs empiezan antes del amanecer y se levanta a las 6 para la oración de la mañana. Al atardecer o al alba recorre el cementerio de Okuno-in, entre 200.000 linternas de piedra bajo cedros antiguos. Se llega por la línea Nankai desde Osaka, en unas dos horas.

«Okuno-in al amanecer es uno de los lugares con más atmósfera de Japón: 200.000 linternas de piedra, cedros antiguos, la voz de los monjes. Hace falta una noche. Casi todos los viajeros lo saltan.»

STAYGO recomienda Ekoin y Rengejo-in como los mejores shukubo del Koya-san. Los dos tienen habitaciones que conservan una atmósfera monástica auténtica, con un nivel de comodidad que funciona para quien no está acostumbrado a dormir sobre un futón fino. El Koya-san encaja bien como extensión de una noche desde Osaka o Kioto.


EIHEIJI: EL MONASTERIO DE FORMACIÓN ZEN

El templo Eiheiji, en la prefectura de Fukui, es la sede del budismo zen Soto, fundado por el monje Dogen en 1244. A diferencia del Koya-san, es un monasterio de formación en activo: los monjes están en mitad de un entrenamiento formal de varios años. Las sesiones de zazen matinales abiertas al público no son clases de meditación para turistas. Se celebran en la forma Soto correcta, en silencio, y se espera que los participantes permanezcan quietos toda la sesión.

Para alojarse cerca, unas pocas casas de huéspedes del pueblo ofrecen habitaciones tradicionales a distancia caminando. Organícelo a través de STAYGO para que la experiencia se ajuste a lo familiarizado que esté con la práctica zen y para que podamos confirmar las condiciones de acceso vigentes. Esas condiciones cambian.


YOGA, ONSEN Y EL RYOKAN COMO ESPACIO DE CUIDADO

Varios ryokan de Hakone e Izu ofrecen ya yoga por la mañana, normalmente en una plataforma abierta con vistas al bosque o a la montaña, seguido de un onsen privado. La categoría crece y la horquilla de calidad es amplia. Algunos establecimientos lo han integrado bien en la estancia. Otros lo añadieron como reclamo comercial y no cambiaron nada más.

STAYGO busca el ryokan donde el yoga y el onsen están bien hechos: el instructor tiene titulación, la sesión encaja dentro del horario de la casa en vez de atravesarlo, y el onsen privado es de verdad privado y no un turno dentro de un baño compartido. Una práctica matinal, un baño largo en agua mineral y una comida kaiseki son, para muchos clientes, el día del que hablan después.


SHOJIN RYORI: LA COCINA VEGETARIANA DE TEMPLO

El shojin ryori es la cocina budista de los templos de Japón: sin carne, sin pescado, sin huevo, sin sabores fuertes (sin ajo y sin cebolla en muchas tradiciones). Se desarrolló en los templos zen como una práctica de comer con atención, de temporada y de proximidad, sencilla en los ingredientes y exigente en la técnica. Es una de las grandes artes culinarias de Japón y no se parece en nada a comer hierba por obligación.

El nivel más alto está en Kioto. Izusen, dentro del recinto del templo Daitoku-ji, sirve en un jardín y firma uno de los almuerzos más bellos de la ciudad. Shigetsu, dentro del Tenryu-ji en Arashiyama, da al célebre jardín. En el Koya-san, el shojin ryori forma parte de la estancia en shukubo: cajas de laca llevadas a su habitación de tatami, plato a plato, en silencio.

Para quien sigue una dieta vegetariana o de base vegetal, el shojin ryori es el terreno donde Japón supera a casi cualquier otra cocina del mundo. STAYGO incluye una comida de shojin ryori en la mayoría de los itinerarios de bienestar, sean cuales sean las preferencias alimentarias, porque esta cocina merece el hueco que ocupa.


EL ITINERARIO SIN ITINERARIO

Viajar por bienestar en Japón exige una disciplina de planificación concreta: diseñar el hueco en lugar de llenarlo. STAYGO construye estos itinerarios alrededor de una sola experiencia ancla al día: un paseo por el bosque por la mañana, una noche de shukubo, una comida de shojin ryori. Las horas de alrededor se quedan libres. Sin horarios de transporte por la tarde y sin una segunda actividad reservada «por si acaso».

El tiempo que pasa en el jardín del ryokan con un té, mirando cómo se mueve la luz sobre los arces, es el objeto del viaje y no un hueco dentro de él. Los viajeros que venían encadenando jornadas de doce horas en otros destinos suelen necesitar dos días enteros antes de alcanzar la quietud. Un itinerario que no reserve esos dos días no va a funcionar.

«Los clientes que vuelven de un circuito de bienestar de STAYGO casi nunca mencionan lo que hicieron. Mencionan lo que sintieron. Y casi siempre es una versión de la misma frase: no sabía que necesitaba tanto silencio.»

STAYGO DISEÑA ITINERARIOS DE BIENESTAR CONSTRUIDOS SOBRE LA QUIETUD

Shinrin-yoku, shukubo en el Koya-san, shojin ryori, onsen privado y las horas vacías entre ellos, que son las que hacen funcionar el resto. Díganos a qué velocidad quiere que vayan sus días.

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